Otra cara de las redes sociales..

Si bien las redes sociales han facilitado la comunicación, el intercambio de ideas, la colaboración  y hasta la publicidad, existe otro aspecto que es un “secreto a voces”.

Alguna vez escuché que las mujeres hemos sido criadas para ser buenas en todos los aspectos de nuestra vida, en cuanto a los hombres simplemente es aceptable el hecho de que “coquetee” con otras chicas por este u otro medio.

¿Hasta que punto es aceptable esto?

Buscando en algunos foros, una y otra vez he encontrado que este no es un caso aislado, la mayoría de respuestas apuntan a  que es “normal”, propia de la naturaleza del hombre.

He hablado con otras mujeres al respecto he incluso encontré chicas más conciliadoras que le escriben “modo secretaria” a otras, de alguna forma esto solidifica la confianza en su pareja.

La gran diferencia es quizás “el saber”, que tanto sabes lo que está pasando o pudieras imaginarte.

Pienso que no podría ser lo mismo que sepas que tan capaz es él de hacer ciertas cosas y el pensar (erróneamente) que no sería capaz de hacer otras.

Descubrir mensajes halagando a otras de forma ordinaria  y ante tí mostrar  una imagen de caballero intachable o ¿Quizás sea porque eres su pareja?, a quien debe respetar, consentir y cuidar;  genera naturalmente una imagen de rechazo, confusión, una mentira hará que todo también lo parezca..

Pero detente piensa las mujeres nos caracterizamos por ser analíticas, observadoras, discierne, pon en una balanza los días quizás años y los méritos que ha hecho tu pareja, exprésale lo que sientes y lo mal que puede hacerte sentir esto, claramente su respuesta confirmará tu amor por esa persona maravillosa que ha tenido un momento de debilidad o te hará tomar una decisión que dolerá si, pero que te hará felíz, libre!!.

En todo caso, ¿”Qué es lo que espera una mujer”?.. la pregunta del millón..  Pienso que la mujer ante todo quiere Sinceridad, Confianza, que sean un hombre cada día mejor por tí, saber que no haría nada que pudiera lastimarla, pero sobretodo.. Querer cuidar tu corazón!!!..

Quiero ser en tu vida – Martín Galas Jr.

Quiero ser en tu vida algo más que un instante,
algo más que una sombra y algo más que un afán.
Quiero ser, en ti misma, una huella imborrable
y un recuerdo constante y una sola verdad.

Palpitar en tus rezos con temor de abandono.
Ser, en todo y por todo, complemento de ti.
Una sed infinita de caricias y besos;
pero no una costumbre de estar cerca de mí.

Quiero ser en tu vida una pena de ausencia
y un dolor de distancia y una eterna ansiedad.
Algo más que un instante, y algo más que el ensueño
que venciendo caminos, llega, pasa y se va.

Ser el llanto en tus ojos, y en tus labios la risa.
Ser el fin y el principio. La tiniebla y la luz.
Y la tierra, y el cielo; y la vida y la muerte.
Ser, igual que en mi vida, has llegado a ser tú.

Así verte de lejos – José Angel Buesa

Así, verte de lejos, definitivamente.
Tú vas con otro hombre, y yo con otra mujer.
Y sí que como el agua que brota de una fuente
aquellos bellos días ya no pueden volver.

Así, verte de lejos y pasar sonriente,
como quien ya no siente lo que sentía ayer,
y lograr que mi rostro se quede indiferente
y que el gesto de hastío parezca de placer.

Así, verte de lejos, y no decirte nada
ni con una sonrisa, ni con una mirada,
y que nunca sospeches cuánto te quiero así.

Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo,
la noche entera es corta para soñar contigo
y todo el día es poco para pensar en ti.

Poema de la despedida – Jose Angel Buesa

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste… No sé si te quería…
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho… no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí…
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

Quizá – José Angel Buesa

Quizás te diga un día que dejé de quererte,
aunque siga queriéndote más allá de la muerte;
y acaso no comprendas, en esa despedida,
que, aunque el amor nos une, nos separa la vida.

Quizás te diga un día que se me fue el amor,
y cerraré los ojos para amarte mejor,
porque el amor nos ciega, pero, vivos o muertos,
nuestros ojos cerrados ven más que estando abiertos.

Quizás te diga un día que dejé de quererte,
aunque siga queriéndote más allá de la muerte;
y acaso no comprendas, en esa despedida,
que nos quedamos juntos para toda la vida.

El alma en los labios – Medardo A. Silva

Cuando de nuestro amor la llama apasionada,
dentro de tu pecho amante contemples extinguida,
ya que sólo por ti la vida me es amada,
el día en que me faltes me arrancaré la vida.

Porque mi pensamiento lleno de este cariño,
que en una hora feliz me hiciera esclavo tuyo,
lejos de tus pupilas es triste como un niño,
que se duerme soñando en tu acento de arrullo.

Para envolverte en besos quisiera ser el viento,
y quisiera ser todo lo que tu mano toca;
ser tu sonrisa, ser hasta tu mismo aliento,
para poder estar más cerca de tu boca.

Vivo de tu palabra y eternamente espero,
llamarte mía como quien espera un tesoro.
Lejos de ti comprendo lo mucho que te quiero,
y besando tus cartas ingenuamente lloro.

Perdona que no tenga palabras con que pueda,
decirte la inefable pasión que me devora;
para expresar mi amor solamente me queda,
rasgarme el pecho, Amada, y en tus manos de seda,
dejar mi palpitante corazón que te adora.

Me lo contaron ayer – Rafael de León

Me lo contaron ayer

las lenguas de doble filo,

que te casaste hace un mes…

y me quedé tan tranquilo.

Otro cualquiera, en mi caso,

se hubiera echado a llorar…

Yo, cruzándome de brazos,

dije que me daba igual.

Nada de pegarme un tiro

ni de enredarme a maldiciones

ni apedrear con suspiros

los vidrios de tus balcones.

¿Que te has casado? ¡Buena suerte!

¡Vive cien años contenta

y a la hora de la muerte…

Dios no te lo tenga en cuenta!

Que si al pié de los altares

mi nombre se te borró,

por la gloria de mi madre

que no te guardo rencor ;

porque, sin ser tu marido

ni tu novio, ni tu amante,

yo soy… quien más te ha querido…

¡Con eso tengo bastante!